Todo propietario de una villa o un apartamento de lujo en Punta Cana o Cap Cana tiene, en realidad, un negocio con clientes que viven a miles de kilómetros. Quién es ese cliente, desde dónde vuela, en qué meses viaja y cuánto está dispuesto a gastar por noche no es una curiosidad estadística: es la variable que define la ocupación, la tarifa y, en última instancia, el retorno de la inversión. Y en 2026 esa composición está cambiando de una manera que el inversionista atento debería leer con cuidado.

El mapa de 2026: 7.7 millones de visitantes y un motor norteamericano

Según el Ministerio de Turismo, República Dominicana recibió 7,700,118 visitantes entre enero y julio de 2026, un crecimiento de 7.0% frente al mismo período de 2025 y 59.6% por encima de los niveles prepandemia. Solo en julio ingresaron 921,718 pasajeros por vía aérea a bordo de 44,383 vuelos, y el Banco Central reporta que el flujo acumulado de visitantes por los aeropuertos alcanzó 5,885,025 personas en los primeros siete meses, un 9.4% más que en 2025.

Lo más relevante para el inversionista inmobiliario no es el total, sino la distribución. En julio, el 48% de los turistas por vía aérea procedía de Estados Unidos, seguido de Canadá con 7%, Argentina con 6%, Colombia con 6% y Puerto Rico con 5%. Por regiones, América del Norte aportó el 58% de los visitantes, América del Sur el 20%, Europa el 11% y América Central y el Caribe el 10%. Y el aeropuerto de Punta Cana concentró el 58% de todas las llegadas del país.

Traducido al lenguaje del propietario: seis de cada diez huéspedes potenciales de una villa en el este dominicano son norteamericanos, viajan con dólares, están a entre tres y cinco horas de vuelo y comparten husos horarios que facilitan la gestión remota de la propiedad.

Estados Unidos y Canadá: la base que sostiene la tarifa

Entre enero y mayo de 2026, Estados Unidos aportó 1,472,416 pasajeros y Canadá 734,699, ambas cifras por encima de los niveles previos a la pandemia. Canadá es un caso particularmente interesante para el segmento residencial: su participación en enero alcanzó el 24% del total de turistas y en mayo el 21%, lo que confirma un patrón estacional muy marcado entre noviembre y abril, exactamente la temporada alta del alquiler vacacional de lujo.

El viajero norteamericano es, además, el que más se aproxima al perfil del comprador de segunda residencia. Llega por vacaciones, repite el destino, conoce las comunidades cerradas y, con frecuencia, termina evaluando una compra. Para el propietario que alquila, este mercado aporta estabilidad de tarifa en dólares y estancias de una semana que encajan con el modelo de villa de tres a seis habitaciones.

Sudamérica: el crecimiento que está redibujando la temporada media

El dato estructural de 2026 es el ascenso de América Latina. Argentina se consolidó como tercer emisor con 240,231 visitantes entre enero y mayo, el triple de lo que enviaba hace siete años. Colombia pasó de 39,347 turistas en el mismo período de 2019 a 164,357 en 2026. México sumó 80,426 llegadas, Puerto Rico 70,200, Chile 69,030 y Perú 66,598.

Si se observa quién aportó más al crecimiento interanual en julio, Colombia lidera con 22.1%, seguida de España con 10.2%, Argentina con 10.1%, Canadá con 9.8% y Brasil con 6.4%. Esta diversificación tiene una consecuencia directa sobre el flujo de caja de una propiedad: el viajero sudamericano viaja en julio, agosto, diciembre y Semana Santa, calendario que complementa el invierno norteamericano y rellena precisamente los meses que antes eran temporada media o baja. Una villa que hace cinco años dependía casi por completo del invierno de Nueva York y Toronto hoy puede sostener ocupación durante buena parte del verano austral.

Europa: menos volumen, mayor valor por estancia

Europa representó el 11% de los turistas en julio de 2026. Francia sigue siendo el principal emisor europeo con 87,656 pasajeros entre enero y mayo, aunque un 22.71% por debajo de 2019, mientras que Reino Unido sumó 81,970 visitantes, un 40.15% más que antes de la pandemia. El caso de Rusia ilustra la volatilidad geopolítica: de 90,604 visitantes en 2019 a 1,354 en los primeros cinco meses de 2026.

El viajero europeo tiene una característica que el propietario de lujo valora: estancias más largas. Quien cruza el Atlántico rara vez viene por cuatro noches, y ese patrón encaja con villas grandes y alquileres de dos a tres semanas que reducen costos de rotación y limpieza. El anuncio de ITA Airways de su interés en operar la ruta Roma–Santo Domingo y el crecimiento sostenido de España como mercado sugieren que el peso europeo puede recuperarse en los próximos años.

Cuánto gasta el turista y por qué eso importa al propietario

El Banco Central reporta que en el primer trimestre de 2026 el gasto diario promedio del turista alcanzó US$187.29, el nivel más alto para un primer trimestre desde que existe la serie estadística en 1993, con un aumento de 6% frente a los US$176.67 de 2025. La estadía promedio subió de 8.15 a 8.27 noches, de modo que cada visitante dejó en el país cerca de US$1,550 durante su estancia. La institución proyecta ingresos turísticos superiores a US$12,500 millones al cierre del año.

Estos promedios incluyen al viajero de paquete todo incluido, que gasta mucho menos que el huésped de una villa privada en Cap Cana. El punto es la tendencia: el gasto y la estadía crecen al mismo tiempo, lo que indica que el destino está atrayendo a un viajero de mayor poder adquisitivo, no solo a más viajeros. En un mercado de alquiler de lujo eso se traduce en capacidad de sostener tarifas por noche y en demanda para servicios adicionales como chef, concierge y transporte privado.

Ocupación hotelera: la referencia que fija el techo del alquiler privado

En julio de 2026 la ocupación hotelera nacional fue de 76%, y en Bávaro–Punta Cana alcanzó 80%. Cuando los hoteles operan por encima del 80% en temporada media, el viajero que no encuentra habitación o que busca privacidad migra al alquiler residencial. Ese desbordamiento es el que alimenta la demanda de villas y apartamentos en comunidades como Cap Cana, Puntacana Resort & Club o Punta Cana Village, y explica por qué el inventario bien administrado logra ocupaciones anuales competitivas.

Cómo usar esta información al elegir una propiedad

La composición de los mercados emisores debería influir en tres decisiones de compra. La primera es la tipología: el viajero norteamericano y sudamericano viaja en familia o en grupo, lo que favorece villas de cuatro o más habitaciones frente a apartamentos de una. La segunda es la ubicación: la proximidad al aeropuerto de Punta Cana, que concentra el 58% de las llegadas, pesa más que nunca cuando el huésped viene por siete noches. La tercera es el calendario de flujo de caja: una propiedad que combina invierno norteamericano con verano sudamericano tiene menos meses vacíos que una que depende de un solo mercado.

El inversionista que entienda de dónde viene su huésped comprará mejor, fijará tarifas con más precisión y evaluará con realismo las proyecciones de renta que le presenten.

Conclusión

República Dominicana está cerrando 2026 con un turismo más grande y, sobre todo, más diversificado. Estados Unidos y Canadá siguen siendo la base, Sudamérica es el crecimiento y Europa es el valor por estancia. Para el propietario o futuro comprador de una propiedad de lujo en Punta Cana o Cap Cana, esa combinación significa una demanda más estable a lo largo del año y un huésped con mayor capacidad de gasto. Comprar con esa lectura en mano es la diferencia entre una inversión que rinde en papel y una que rinde en la cuenta bancaria.

Angela Listings

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