El Caribe vive su mejor momento, y los números lo confirman

Pocas veces el desempeño de un país puede leerse con tanta claridad en una sola cifra. República Dominicana cerró 2025 recibiendo 11.6 millones de turistas, un récord histórico que representa un crecimiento del 4.3% respecto al año anterior y consolida al país como el destino líder del Caribe. Detrás de ese número se esconde una transformación económica profunda que está redefiniendo el mercado de bienes raíces de lujo en destinos como Cap Cana, Punta Cana y Casa de Campo.

Para el inversionista que evalúa dónde colocar su capital en 2026, el turismo no es un dato anecdótico: es el termómetro más fiable de la demanda inmobiliaria futura. Cuando un destino atrae visitantes de forma sostenida, creciente y diversificada, la propiedad deja de ser un activo estático para convertirse en un generador de rentas y de plusvalía. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo en la costa este dominicana.

Anatomía de un récord: qué nos dicen las cifras de 2025

El detalle de las estadísticas oficiales revela una solidez que va más allá del titular. De los 11.6 millones de visitantes, 8.86 millones llegaron por vía aérea y 2.81 millones lo hicieron como cruceristas, lo que confirma que el país no depende de un único canal de entrada. La diversificación es clave para la estabilidad de cualquier mercado inmobiliario vinculado al turismo, porque reduce la vulnerabilidad ante shocks puntuales.

Diciembre de 2025 marcó un pico histórico con 1,392,649 visitantes en un solo mes, un crecimiento del 14.2% frente al mismo período del año anterior. La ocupación hotelera superó el 71% durante todo el año y los niveles de satisfacción de los turistas alcanzaron 4.4 puntos sobre 5. Estos indicadores son relevantes para el inversionista porque la ocupación hotelera elevada y sostenida es precisamente la condición que sostiene los altos niveles de ocupación en el alquiler vacacional de propiedades privadas.

El arranque de 2026 supera todas las expectativas

Lejos de desacelerarse, la tendencia se aceleró. El primer trimestre de 2026 cerró con 3.7 millones de visitantes, un aumento del 10.8% interanual, y el mes de marzo alcanzó 1.3 millones de llegadas, una cifra nunca antes vista para un solo mes en la historia del país. Las proyecciones oficiales apuntan a superar los 12 millones de turistas en el conjunto del año. Para quien analiza el mercado con seriedad, esto significa que la demanda subyacente que sostiene los precios y las rentas inmobiliarias sigue expandiéndose, no contrayéndose.

Del turismo al ladrillo: cómo se traduce el flujo de visitantes en inversión

El vínculo entre turismo e inversión inmobiliaria no es teórico. En 2025, la inversión extranjera directa (IED) en República Dominicana alcanzó los US$5,032.3 millones, un incremento del 11.3% respecto al año anterior y el cuarto récord anual consecutivo del país. Más revelador aún es el destino de esos capitales: el turismo concentró el 26.3% de la inversión y el sector inmobiliario, cuya evolución está íntimamente ligada al desempeño turístico, captó el 15.7% del total.

En otras palabras, más de cuatro de cada diez dólares de inversión extranjera que entraron al país fueron a parar a sectores directamente relacionados con el desarrollo de propiedades y destinos vacacionales. Los ingresos por turismo, por su parte, totalizaron US$11,318.5 millones en el año. Cuando se suman remesas, exportaciones y demás servicios, el país superó la barrera de los US$47,300 millones en ingresos de divisas, un colchón macroeconómico que da estabilidad al peso dominicano y, por extensión, confianza al inversionista internacional.

España y el capital internacional apuestan por el destino

La inversión no proviene de un solo origen. España lidera la inversión extranjera en el país, seguida de capitales norteamericanos y de otras economías que ven en el Caribe dominicano una combinación difícil de igualar: seguridad jurídica para la propiedad extranjera, incentivos fiscales potentes y una demanda turística en expansión permanente. Este apetito internacional es una señal de confianza que el comprador individual debería tener muy presente al evaluar su propia decisión.

Por qué el inversionista de lujo mira hacia Cap Cana, Punta Cana y Casa de Campo

No todos los destinos capturan por igual este auge. Las zonas premium concentran la demanda de mayor poder adquisitivo, que es precisamente la que mejor resiste los ciclos económicos. Cap Cana se ha consolidado como el enclave de ultra lujo del país, con su marina, campos de golf de campeonato y un perfil de visitante de alto gasto. Punta Cana ofrece el mayor volumen de demanda turística y una infraestructura aeroportuaria que conecta directamente con decenas de ciudades de América y Europa. Casa de Campo, en La Romana, mantiene su estatus de comunidad legendaria con un perfil de exclusividad y privacidad que atrae a compradores de patrimonio elevado.

En estos tres destinos, el récord turístico se traduce de forma muy concreta en tarifas de alquiler vacacional sostenidas, en ocupaciones que superan el promedio global y en una apreciación del valor del suelo que recompensa a quien entra a tiempo. La lógica es sencilla: donde el turismo crece de forma estructural, la propiedad bien ubicada tiende a revalorizarse y a generar flujo de caja simultáneamente.

El incentivo fiscal que multiplica el atractivo

A la fortaleza de la demanda se suma un marco fiscal diseñado para atraer capital. La Ley 158-01 de Incentivo al Turismo (CONFOTUR) exime del Impuesto al Patrimonio Inmobiliario (IPI) y de otros tributos a las propiedades acogidas a proyectos turísticos aprobados, por un período de hasta 15 años desde la terminación de la construcción. Conviene recordar que, fuera de este régimen, el IPI grava con un 1% anual el patrimonio inmobiliario que supere el monto exento de RD$10,695,494 establecido para 2026. La diferencia entre comprar dentro o fuera de CONFOTUR puede representar, a lo largo de una década, una suma muy significativa que mejora directamente la rentabilidad neta de la inversión.

La ventana de oportunidad en 2026

Todo mercado tiene un momento óptimo de entrada, y los datos sugieren que el dominicano atraviesa una fase de crecimiento que aún no ha tocado techo. Con la llegada de visitantes batiendo récords trimestre tras trimestre, la inversión extranjera renovando máximos históricos y un marco fiscal que protege la rentabilidad, las condiciones para invertir en bienes raíces de lujo en la costa este son particularmente favorables. El inversionista que comprende que el turismo es el motor de fondo del mercado inmobiliario está en posición de tomar decisiones informadas, anticipándose a una apreciación que el resto del mercado todavía está descubriendo.

La pregunta para 2026 no es si República Dominicana seguirá creciendo como destino, sino qué posición ocupará cada inversionista cuando ese crecimiento se consolide en valor patrimonial. Quienes asesoramos en este mercado a diario observamos que las mejores oportunidades rara vez esperan a que todo el mundo esté convencido.

Angela Listings

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